
Jornada 5ª: San Martín de la Vega (4) - Rayo Usera (4)
10,75. Esa era la media de goles a favor por partido en las cuatro primeras jornadas con la que acechaba el San Martín de la Vega antes del encuentro. Números para asustar, pero… ¿quién dijo miedo?
110%. Ese era el nivel de concentración y convencimiento de cada pelotero del Rayo Usera en la visita a San Martín de la Vega. Y es que estamos ante el mejor partido de la temporada en lo que al Rayo se refiere.
Como era de suponer, los visitantes juntaron líneas y levantaron un muro en la línea imaginaria de su doble penalti. Los locales movían el balón sin obtener resultados y la confianza de los de Usera crecía porque controlaban el partido a su antojo. Una contra por aquí, un tiro lejano por allá; el Rayo enseñaba los dientes, las garras las dejaban para defender. Tan bien defendía que su portero apenas era exigido. Además, se descubría que los de San Martín eran seres terrenales que no formaban parte del Olimpo futbolístico así que los visitantes se soltaron la melena y en una gran jugada trenzada desde el portero llegó el 0-1, en un claro homenaje a Raúl González. Rubén empujó el balón con la izquierda apareciendo por el segundo palo tras un pase de la muerte de Dani. Saltaba la sorpresa y el San Martín aceleró. El Rayo cometió un pequeño error porque dio un paso atrás, lo que permitió que los locales fusilaran y diesen la vuelta al marcador en dos jugadas calcadas prácticamente que Lanchas a punto estuvo de evitar. Y cuando parecía que el partido se escapaba, apareció Rodri en su versión de “Rodrigao” y puso las tablas nuevamente. Golpe de efecto, la confianza a tope y pelotazo de Vivar al palo para que el partido se hubiese puesto patas arriba.
Tras el descanso, el árbitro decidió echar una mano a los locales y se inventó un penalti. La falta se produjo a más de un metro del área pero él, desde la lejanía, la metió dentro con el consiguiente 3-2 desde los seis metros. El gol cambió el marcador pero no la actitud del Rayo Usera que siguió a lo suyo y como contaba con Rodrigao en sus filas pues alcanzó el empate a tres tras un rebote. Las fuerzas iban menguando, el Rayo retrocediendo y cometiendo el mismo error de la primera parte. Y como había sucedido anteriormente, el 4-3 subió al electrónico después de un remate a dos metros de Jaime. A menos de tres minutos para que sonase la bocina, Aurelio tocó arrebato y puso un equipo netamente ofensivo en pista. Las ocasiones empezaron a sucederse a favor de los visitantes (tiro al larguero incluido) hasta que Rodri agarró un balón, bailó un rato con un par de defensores y cruzó el balón ante la estirada del portero de San Martín. Empate a cuatro a un minuto del final. El Rayo volvía a levantarse de la lona y a punto estuvo de conseguir el KO cuando su portero Jaime a falta de unos segundos se armó de valor y lanzó un contraataque que acabaría rematando. Hubiese sido demasiado bonito. Aún así este empate es de los que deja un sabor agridulce ya que la victoria fue posible en todo momento gracias al gran ejercicio defensivo y la magistral actuación de “Rodrigao”.
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